02 mayo 2017

La rubia insaciable.

Siempre he creído más en los hechos que en las palabras. Del mismo modo que también creo que una palabra bien dicha vale por mil. Tras una noche excelente, ella hizo alarde de esta filosofía, se acercó a mi y me dijo con una mirada penetrante:

- Quiero que me folles.


Cuando una mujer así te dice algo tan directo, no puedes hacer otra cosa que obedecer. Así que me puse manos a la obra. La llevé todo lo rápido que puse a su casa (que era la que más cerca teníamos) y entramos por la puerta. 

Sin mediar palabra ella se dirigió hacia su habitación y sin cerrar la puerta (esa era la intención), se quitó el vestido con un sensual movimiento de sus brazos. Pude comprobar, como centímetro a centímetro, su cuerpo se iba mostrando tal y como Dios la trajo al mundo, tal y como yo quería verla en ese preciso instante.


Haciendo como si yo no estuviera allí, se miró al espejo y comenzó a tocarse, primero dulcemente y posteriormente de una forma más provocativa sus pechos. Yo me quedé hipnotizado ante semejante escena y únicamente me dediqué a disfrutar con la mirada. 

- Me encanta golpearme mis pechos...


- ¿Y eso por qué?
- No sé... Supongo que porque me los operé para tenerlos más grandes y me gusta tocarlos con mis manos.
- Pues son perfectos.
- Gracias, me gusta sentirme atractiva y que me miren por la calle...
- Yo no me he operado, pero también tengo algo grande -le dije cambiando completamente de tema mientras me sacaba la verga del pantalón, ya que me estaba empezando a apretar mucho-.


Entonces, con la polla dura entre mis piernas completamente libre, me acerqué a ella por la espalda y comencé a pasear mis manos por sus pechos. Me encanta disfrutar de un buen cuerpo, sea operado o no. Creo que la belleza está en sentirse atractivo y punto, más allá de estereotipos sociales, sea con operaciones o no. La felicidad está en el interior.... aunque en ese momento la felicidad estaba en como tocaba sus dulces pechos.


- Te tengo que confesar que soy... insaciable.
- Pues ya somos dos.
- Mmmmmmmmmm...

Entonces la tiré sobre un diván y se la clavé hasta el fondo.


Rápidamente comprobé que esta rubia ocultaba más de lo que se podía ver a simple vista. No solo me había engañado para que la invitara a un par de cócteles en el centro de Madrid, sino que además escondía muchas armas detrás de aquel misterioso rostro. Pero eso si que me quedó claro desde el comienzo, follaba de maravilla.


Le abrí las piernas de par en para para poder alojar en su interior todo mi sexo caliente. Ella estaba abierta y húmeda, dejándose llevar por la lujuria, justo como las mujeres disfrutan más. Así que la penetré con fuerza hasta que gimió de placer por sentir una verga tan dura en el interior más profundo de su cuerpo.


- Quiero que me folles bien...
- ¿Es que lo estoy haciendo mal?
- No, por supuesto que no... simplemente que a mi me gusta... más... intenso.


Ahora todo empezaba a cuadrarme. Una rubia tan decidida que se había acercado a mi en esa cafetería. Que parecía no tener ningún tipo de miedo ni de complejos y que me había catado a la legua desde el principio, sabiendo que tenía ante si a alguien capaz de follársela como estaba deseando que lo hicieran.

- ¿Así de "intenso" te parece bien?


- Si... más o menos...
- ¿Más o menos? Joder nena, si quieres que te destroce con mi polla solo tienes que pedírmelo... vas a ver de lo que soy capaz.


Tras estar un buen rato penetrándola con tanta intensidad que parecía que iba a romper aquel mueble de su habitación, ella me puso las manos en el pecho y con ese gesto me apagó. Pasé de estar follándome al 100% de intensidad a desconectarme en apenas un segundo. Se nota que sabía tratar a un hombre para que se la follara justo como ella quería.

- Ya me has demostrado lo que quería saber... Ahora me toca a mi, déjame ponerme encima.


Se puso encima y empezó a moverse como una serpiente reptando para atapar a su presa. Se deslizaba sobre mi piel como si aquel fuera su entorno natural, como si buscase un hombre al que fornicar fuerte, dulce y de mil maneras diferentes más. Eso es lo que la hacía insaciable, eso es justo lo que la hacía insuperable.


Yo recorría su espalda con mis manos, mientras ella ponía su cara frente a mi para que escuchase bien sus gemidos y viera, de primera mano, su cara de placer. Esa misma a la que estaba provocando todo una parte muy concreta de mi anatomía...

- Me gusta mucho como follas... Se nota que sabes lo que haces.
- Tu también -respondí sinceramente-.


- Además, tienes una polla perfecta. Ni te imaginas lo difícil que es no encontrar a un chico con la polla tan dura como tú.
- Es uno de mis puntos fuertes -respondí con un juego de palabras-.


- He estado con muchos chicos que la tenían grande... pero flácida. Otros con la polla pequeña... y un montón se corrían enseguida. 
- Cállate y déjame que te muestre lo dura que la tengo para ti...

La cogí de la cintura y comencé a levantarla para luego dejarla caer con todo su peso sobre mi. Podía sentir perfectamente como mi verga se clavaba en su cuerpo para después volver a salir con fuerza. Si quería una polla dura e intensidad, lo iba a tener de largo.


En ese momento se calló por completo. Únicamente me miraba con desesperación alegre mientras sus pechos se movían arriba y abajo en un movimiento perfecto. Ella gemía del placer de sentir esa verga dura entre sus piernas y yo de poder hacerlo con toda mi alma.


Desde esa posición pude fijarme en sus pechos, perfectos, duros y grandes. Por sus palabras se sobreentendía que no los tenía tan grandes, pero os puedo asegurar que con la belleza de su rostro angelical, su melena rubia, sus sensuales andares con tacones y falda, en unión con esos pechos, hacían de esta rubia una mujer explosiva. Seguro que no había ningún hombre o mujer que no se fijase en ella al verla pasar por la calle.


- Me estás sorprendiendo... joder...

- ¿Sorprendiendo?
- Es que soy un poco ninfómana... y hacía tiempo que no encontraba a nadie a mi altura.

- Ninfómana es solo un término despectivo machista para referirse a las mujeres que les encanta follar. Porque parece que si lo hace un hombre está bien visto, pero si lo hace una mujer no...


Le dije esas palabras mientras la agarraba fuerte del pelo para follármela con tanta dureza que se las tragara al instante. No porque tenga razón, sino porque qué mejor manera de enseñar las cosas que con un buen ejemplo, en este caso, una intensa follada.

Con la velocidad de un rayo propia de un arrebato inmediato, la cogí fuerte de la cintura y la llevé hasta el escritorio que había al final de la habitación. Allí me la follé mirándola directamente a los ojos.


- A ti también te gusta follar, ¿eh?
- Es lo que más me gusta hacer...
- Se te nota, cabrón.


Supongo que a causa de la mezcla de sinceridad, mezcla de la sensualidad del momento, ambos comenzamos a sentir como el orgasmo estaba cerca. Ella se tumbó sobre la mesa y se dejó llevar de placer, gritando como una auténtica energúmena en el momento del orgasmo. Luego me dijo:

- Tranquilo, que se jodan los vecinos... para una vez en tanto tiempo que me corro tan bien...


Pero yo también estaba a punto de correrme, así que tras esa escena y varios minutos más penetrándola a pesar de que le costaba recuperar la respiración, saqué mi tranca de su entrepierna y me corrí a chorros sobre su delicioso cuerpo...

- Espero que otra cosa de las que admires en un hombre sea la cantidad de semen que lanza...


- Si, me encanta la corrida... lástima que no me hayas metido la polla en la boca justo en el momento de correrte. Me gusta sentirlo dentro de mi boca...

En ese momento le acerqué la polla a la boca y ella comenzó a lamerla, creyéndose que estaba dándole un pequeño detalle ya que no había podido correrme en su boca. Pero no era eso lo que le estaba indicando...


- ¿No te das cuenta de lo que te estoy ofreciendo? Yo también soy insaciable nena...
- ¿Quieres que me la coma? ¿Ya? No me ofrezcas lo que no puedes darme.
- Es toda tuya... 


Yo soy de los que en las buenas situaciones necesita más de un polvo para saciarse. Bueno... en realidad, y por suerte, no me sacio fácilmente, pero en este caso, con una rubia tan buena y caliente que se autodenomina insaciable y ninfómana, no podía dejar pasar la oportunidad de ponerla un poquito a prueba a ver si era verdad o se trataba de palabrería para conseguir un buen polvo.


Sin mayor esfuerzo comenzó a tragarse mi polla como quien se come caramelos a puñados. Como si llevara toda la vida haciéndolo. Estaba claro que si la ponía a prueba, a una rubia tan cachonda y puta (en el buen sentido del término) como ella, llevaba todas las de perder... y la verdad es que en el sexo, cuando se trata de cosas como éstas, me encanta dejarme perder...


- Si me pongo a comerte la polla en serio, luego no me pidas que pare.
- ¿Tengo cara de ser un hombre de los que dicen que pares?
- No... es verdad... -y me guiñó un ojo antes de tragarse mi polla-.


La cogí del pelo y la ayudé poco a poco a que se la tragara, cada vez avanzando un poco más en el interior de su boca. Ella es de las que no quiere atragantarse y va probando cada vez más y más del néctar que le había ofrecido, para no atragantarse con él y disfrutarlo el mayor tiempo posible.


- Menuda sonrisa de gilipollas tienes en la cara cabrón....
- Es cara de gozo.
- Ya veo... ¡A ti lo que te gusta es que te coman la polla! ¡No disimules!


- Pues si, me encanta...
- Eso no es habitual, te lo digo yo. Lo haría más a menudo si pudiera, pero no puede ser porque a la mayoría les pone tan cachondo que en dos minutos se han corrido y se acabó la noche. Tu eres duro de pelar... nunca mejor dicho.
- Pues espera, que te lo voy a grabar para que lo disfrutes siempre que quieras.


Con la cámara del móvil grabando, la cogí de la cabeza y la ahogué un poco con la dureza de esa verga que tanto había admirado al comienzo de la noche y que aún le quedaba por disfrutar un buen rato. Ella se dejó hacer, totalmente centrada en demostrar lo insaciable que ella también era. Y es que un buen vídeo porno casero, siempre pone las sensaciones a flor de piel.


- Te lo voy a reconocer... No estoy segura de que pueda con toda tu polla. En estos casos una dura polla es lo mejor para lamer, pero no para tragar...


- Nena, todo es cuestión de práctica y voluntad. Déjame a mi que te ayude y ya verás como te entra hasta el fondo. Prepárate...


Creo que en ese momento colmé sus deseos de ninfómana y la dejé allí con la boca literalmente abierta al máximo para adentrarle mi masculinidad. Logré alcanzar el fondo de su garganta, mientras ella, la soltaba poco a poco. Se quedó tan absorta que no me dijo ni una palabra, únicamente volvió a abrir su boca para meterse mi verga, otra vez, hasta el fondo. Y así unas cuantas veces... Estaba claro que esta noche me había tocado el gordo en Madrid, una rubia auténticamente insaciable, como a mi me gusta.


Yo la grababa atentamente con el móvil y os puedo asegurar que ha quedado un vídeo estupendo. A mi no se me ve, pero mi gran verga y su boca metiéndosela una y otra vez hasta el fondo de ven de maravilla. Aunque, sin duda, lo mejor es la forma tan cachonda que tenía de masturbarme, de lamerme la polla, de chuparla, morderla y metérsela en la boca.


- Quiero que te corras en mi boca, porque me estás matando hijo de puta...

Empecé a jugar con mi polla en el interior de su boca para que sintiera todavía más deseo de tenerme, de poseerme y de disfrutar de mi corrida caliente. 


Ya había hecho con ella todo lo que había querido esa noche. Era el momento de zanjar el asunto con un gran final. Así que puse la cámara en una estantería para que grabara lo mejor posible el momento. Le pedí que abriera la boca para mi y me follé su boca.


Poco más de un minuto después, mis testículos volvían a contraerse y atacaban de nuevo. Mi verga estallaba en un chorretón de semen que caía en el interior de su boca y también en todas las partes de su rostro. No dejo de sorprenderme lo mucho que me corro cuando me follan tan bien... supongo que todo depende de la excitación conseguida ¿no?


Sea como fuere, ella logró lo que me había pedido, sentir una buena corrida en su boca, y por extensión, en toda su cara. Yo me quedé totalmente saciado... al menos esa noche. Y ambos nos demostramos el uno al otro, que ser insaciable es lo mejor que le puede pasar a uno en el sexo, únicamente hay que demostrarlo.


- Nena... ¿Te apetece un tercero?

14 comentarios:

  1. Algunos sostienen que en el mundo hay otro ser "igual" a nosotros... tal vez sea cierto y tú lo has encontrado... aunque no me sorprende sea "rubia".
    Me ha encantado tu definición de "ninfómana".

    Tentadores besos, Pecados.

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    1. Por suerte yo creo que hay más de un ser igual a nosotros... creo que todos nos parecemos más de lo que podemos ver a simple vista. A veces es mejor fijarse en otras sensaciones más allá de la vista para ver las cosas...

      Muchas gracias por tu comentario. Besos.

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  2. No sé cómo pueden hablar tanto... con esa excitación y desenfreno mmmmmmmmmmmm

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    1. El lenguaje, al igual que la lengua, es fuente de deseo, inspiración y sensualidad ¡Por eso hay que usarlo tanto!

      Saludos.

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  3. Palabras que son sentencia… y actos que ejecutar al pie de la letra… Una petición que cumplir, desde ese insaciable apetito de ambos…

    Un verdadero “placer” visitarte, amigo…

    Bsoss.

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    1. ¡Qué razón tienes Ginebra Blonde! Cuando el apetito de ambos se desborda... no hay nada que hacer a parte de disfrutar con verdadero placer.

      Gracias por pasarte y comentar.

      Besos.

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  4. dos preguntas:
    1 porque siempre las rubias como mito sexual?
    2 hay mujeres tan directas?
    me va más el juego de la seducción que ir directamente al grano, pero claro está.... de todo ha de haber en la viña del señor
    besos

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    1. ¡Hola Juana! Como siempre me pones dos preguntas bien interesantes ;)
      1. No la pongo como mito sexual, sino como algo representativo, en este caso en concreto, de su físico. A mi personalmente me van más las morenas.
      2. Si, las hay (por suerte).
      Me gustaría conocer ese juego de seducción que escondes...

      Besos.

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  5. Mmmmmm me ha resultado muy excitante tu entrada, desde la primera letra a la última, con sus húmedos diálogos y los gifss bufff son "demasié".

    Una gozada venir a disfrutar de estas escenas tan "ardientes".

    Besos.

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    1. ¡Muchas gracias María Perlada! Ya sabes que me gusta contar con detalle mis encuentros, tanto con palabras como con imágenes.

      Besos ardientes.

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  6. La verdad... es que para gustarte más las morenas...te lo montas muy bien con las rubias...y la rubia contigo...
    No sé ni que decir... y es que constantemente cuando escribes me llevas justo al lugar al que quieres llevarme...y mejor no te digo cuál es...
    Ejem...espero que está historia no esté basada en hechos reales...o me vengaré de ti...;)
    Un beso
    P.D Espero que todo bien...

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    1. Puede que las morenas me llamen más la atención que las rubias en general. Pero cuando me cruzo con una buena rubia... las chispas saltan y solo pienso en follármela... como me pasa contigo.

      Me gusta llevarte a ese sitio justo en el que me gusta que estés. Y más vale que me digas cuál es con todo lujo de detalles, porque me encantan.

      ¡Ah! Y espero que tengas una buena venganza... ;)

      Besos.

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    2. Creo que mi venganza daría para más de una entrada...capullo!!...espero no tener que vengarme...o tal vez no fuese mala idea...
      Fíjate que me pasa lo mismo contigo...lo de querer follar...;)
      Un beso casto y puro...

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    3. Me gusta esa mala idea si supone que te vas a vengar de mi... solo de mi.

      Un beso nada casto y puro, rubia insaciable.

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